Una visión diferente de las elecciones andaluzas

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Una visión diferente de las elecciones andaluzas

Mensaje por ppsoe el Dom Abr 01, 2012 1:51 pm

Desde el domingo, vivimos en un clima de euforia. Es curioso es que esta euforia venga precisamente por parte de los dos partidos perdedores de las elecciones autonómicas del domingo y, sobre todo, por parte del partido parlamentario que ha obtenido menos representación: Izquierda Unida. “La escuela del mundo al revés”, que diría Eduardo Galeano.

Y, sin embargo, entre tanta manipulación insultante, me gustaría ofrecer una visión bastante diferente de los hechos. Para empezar, Cayo Lara y Diego Valderas han declarado que en Andalucía “se ha derrotado al bipartidismo político”. Es difícilmente explicable que se diga esto cuando el PSOE y el PP han obtenido el 80% de los votos. Cabe preguntarse qué entienden Lara y Valderas por bipartidismo. ¿Tal vez sólo el PP? En ese caso, ¿cómo interpretan el prefijo “bi” de la palabra en cuestión? Pero abandonemos por un momento la competencia lingüística y entremos en la matemática: ¿en qué sentido un 11% de algo puede ser mayor que un 80%?

También ha declarado Valderas que los andaluces “han votado por el cambio”. Y es cierto. Las anteriores elecciones fueron ganadas por el PSOE y éstas, las del domingo, por el PP. Ese ha sido el cambio que han votado los andaluces. ¿Para qué negarlo? Otra cosa es que, cediendo los votos de IU para la investidura del PSOE, estos últimos (que no los primeros) superen al PP. Pero, en ese caso, si el anterior gobierno era del PSOE y el siguiente también lo será, ¿dónde está el cambio?

Es natural que los líderes de Izquierda Unida celebren con alegría el incremento de votos experimentado por su formación (aún lejos, no obstante, de sus mejores registros en la época de Anguita). Pero de ahí a decir frases completamente absurdas, y que en absoluto reflejan la realidad, hay un gran trecho. Insisten los líderes de Izquierda Unida en que sus votantes pueden estar orgullosos. Nada más lejos de la realidad. Tienen motivos sobrados para estar indignados y para sentirse insultados. Repasemos los hechos.

Nada más conocerse los resultados electorales, Griñán salió a un balcón a declararse vencedor de unas elecciones que había perdido, que había ganado el PP. ¿Cómo fue esto posible? Pues porque Griñán, sin el menor disimulo, contaba para sí mismo los votos de IU. Nada de “programa, programa, programa”, nada de eventuales negociaciones que podrían dar sus frutos. Griñán ya sabía de antemano que los votos de IU eran suyos, y punto. Eso es realmente humillante, ya que dejó a muchos votantes con la sensación de que todo estaba amañado desde el principio, de que no había manera de escapar al bipartidismo del PSOE y el PP. En estas condiciones, votar a IU era lo mismo que entregar los votos al PSOE, lo que daba la razón a quienes, desde la izquierda más consecuente, apostaron por la abstención activa y política, no centrando sus escasos recursos en estériles campañas electorales, sino en sacar adelante la huelga general del día 29.

Ahora nos llegan clarificadoras declaraciones por parte de distintas familias de Izquierda Unida. Por un lado, Diego Valderas, del aparato revisionista del PCE. Por el otro, Juan Torres López, economista keynesiano más cercano a las posturas de Izquierda Abierta (que, una vez más, demuestra ser una izquierda abierta hacia el PSOE).

En una entrevista de El País, Valderas ha declarado que no está pensando en una consulta como la de Extremadura (que preguntó democráticamente a sus bases si querían pactar con alguno de los dos partidos procapitalistas y derechistas, PSOE y PP, decidiendo dichas bases, legítimamente, que no). Nada de eso. Valderas dice estar pensando en “una consulta racional”. Pero, ¿alguien sabe qué (…) es eso?

“Cuando alguien hace una consulta no se le dice blanco, negro o amarillo”, explicó (es un decir) Valderas. Entonces (cabe imaginar) el periodista de El País levantó la cabeza extrañado. Porque, a ver, si una consulta no es dar a alguien varias opciones para que escoja una de ellas, ¿qué puede ser entonces? Entonces, como veo en el diario, el periodista preguntó a Valderas: “¿No van a preguntar simplemente si se apoya o no la investidura del candidato del PSOE?”, a lo que Valderas contestó: “Eso sería muy poco respetuoso con el conjunto de mi militancia. Preguntarles si les gusta una persona o no cuando en Andalucía se está hablando de políticas y no de personas me parece que es reducir tanto el valor de las urnas que no lo haré”.

Realmente, resulta difícil imaginar un ejemplo más flagrante de lo que es una burda manipulación o, por hablar en plata, de lo que es tomar a la gente por imbécil. Repasemos. Así que, si a la militancia se le da la oportunidad de decidir democráticamente qué desea hacer frente a esta circunstancia política, eso es faltarles al respeto. Pero si, en cambio, Valderas decide por ellos sin consultarles nada, es muy respetuoso y democrático. Eso por no hablar de que, más adelante, Valderas reduce patéticamente la disyuntiva entre pactar o no con el PSOE a preguntarle a los militantes “si les gusta una persona o no”, e incluso, más adelante, a “si le gusta más la cara” de uno u otro político. Parece increíble, pero Valderas la dicho eso. Es más, desde hace un año, los líderes del PCA (talibanes en lo folklórico, ultrarrevisionistas en lo político) vienen reiterando que no se trata de decidir si se pacta o no con el PSOE, sino de decidir qué se le pide a cambio de un pacto que se da por supuesto.

Pero la otra gran familia de IU también deja mucho que desear (y no sólo porque Gaspar Llamazares apoye la fabricación de tanques para la ocupación imperialista de Afganistán). Juan Torres, por su parte, ha escrito un artículo en el diario zapaterista Público, en el cual ha comparado las elecciones del domingo con “otro 28-F” e incluso con “un levantamiento contra el poder oligárquico”. Torres apuesta por generar en Andalucía “un potente polo de resistencia frente a las políticas de recortes del gobierno de Madrid”. Así pues, para Torres, hay que conseguir que “el PSOE deje de hacer políticas neoliberales” y “sea fiel a sus valores y principios”.

Pero, ¿cuáles son los valores y principios del PSOE, al menos desde el Congreso de Suresnes hasta la actualidad? ¿De verdad lleva Torres medio siglo despistado y no conoce nada acerca de la reconversión industrial neoliberal desarrollada por Felipe González en los años 80 del siglo XX? Por no hablar del GAL, la OTAN o las sucesivas invasiones imperialistas (Yugoslavia, Afganistán o, más recientemente, Libia), o de la modificación constitucional para “primero pagar la deuda” a los banqueros. Los militantes de Izquierda Abierta nos hablan, increíblemente, de no romper la unidad ante la huelga que se avecina. ¿De verdad ya han olvidado que hace solo un año fue necesario hacer otra huelga general, y que en aquel entonces fue en contra de los recortes y las agresiones del PSOE? ¿De verdad el bipartidismo funciona tan bien que incluso produce la más profunda amnesia, en tan sólo unos meses? ¿De verdad piensa Cayo Lara, del sector PCE, que “la ola neoliberal se ha despeñado en Despeñaperros”? ¿Cómo es posible interpretar eso, frente a unas estadísticas que nos indican que el 89% de los votos emitidos han ido a parar a opciones políticas neoliberales (y eso por no contar a la abstención, la auténtica ganadora de las elecciones andaluzas)?

Y, en medio de este panorama, con las dos grandes familias de IU sometidas al PSOE (así, de antemano, sin necesidad de exigencias ni negociaciones), el líder jornalero Sánchez Gordillo se ha quedado solo, como elemento distorsionante que, al igual que Anguita en su día, impide a muchos comprender el retrato exacto de lo que realmente es Izquierda Unida hoy en día y de cuál es su función dentro del sistema. Grande ha sido el acierto de Gordillo al advertir que el PSOE es el caballo de Troya del capitalismo, que no debemos meterlo dentro de nuestras murallas, sino echarlo al mar. Ahora bien, ¿será el alcalde de Marinaleda prisionero de sus palabras, de su nítida amenaza de abandonar IU, como prometieron Cañamero y él, cuando ésta, inevitablemente, pacte con el PSOE (bien sea invistiéndolo a cambio de nada, o haciéndolo a cambio de algún carguito en la Junta)? ¿Le calumniará a él también el Grupo Prisa, como calumnió a Julio Anguita, acusándolo de “hacer la pinza con el PP”, por el mero hecho de no someterse a ninguno de los dos partidos procapitalistas?

Como escribió Miguel Manzanera, en las últimas elecciones autonómicas de Extremadura el PP se hizo con el gobierno, pero muy condicionado por carecer de la mayoría absoluta; y la decisión de IU de no apoyar ni a PSOE ni a PP fue una decisión acertada. Quizá con excesivo optimismo, explica Manzanera que “la política extremeña se ha vuelto más dinámica y flexible, el debate y el compromiso son una realidad viva”, para más tarde afirmar con acierto: “si IU apoya la investidura de un presidente de Junta del PSOE, se verá comprometido durante toda la legislatura con un partido cuya política económica y social se distingue muy poco de la practicada por el otro partido mayoritario”. Y no sólo eso: en un cortijo del PSOE, enquistado y corrupto desde hace décadas, como era Extremadura o como es todavía Andalucía, cuando por fin cierta gente se atreve a votar algo diferente, es un crimen servir de llave para que, finalmente, nada cambie y sigan gobernando los mismos.

Abro la prensa y, la verdad, envidio tanto optimismo. Lamento, no obstante, no leer en ninguna parte el diagnóstico que realmente se debería hacer acerca de lo sucedido el domingo: que el pueblo trabajador andaluz ha vuelto a caer en la doble engañifa de que, por un lado, votar al PSOE es rebelarse “contra la derecha” y de que, por el otro, tras soportar durante años la derecha corrupta (sí, derecha corrupta) del PSOE gobernante, la única alternativa es votar al PP. ¿Seguiremos durante siglos en la rueda de ratón que iniciaron hace ya demasiado tiempo Cánovas y Sagasta? ¿O surgirá al fin una izquierda que comprenda que la solución no es echarse en los brazos de Sagasta, sino destruir el bipartidismo creando nuevos contrapoderes, fuera y contra los ya existentes?

FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=147263
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